La adaptación a un país extranjero no es fácil. Ni tan siquiera para un futbolista. Las diferencias culturales resultan, muchas veces, chocantes. Eso le ocurrió al sueco Pontus Wernbloom cuando aterrizó en el monumental Moscú.
Cuando llevaba unos meses vistiendo la camiseta del CSKA, Wernbloom compartió con la prensa una de esas sensaciones: la gente nunca le dedicaba una sola sonrisa en la ciudad. Los aficionados de su club no tardaron en ponerse en marcha para ayudar al centrocampista de la selección sueca y crearon una etiqueta en las redes sociales, especialmente dedicada: #smileforPontus (sonríe para Pontus)
“Fue muy divertido y algo inusual”, recuerda Wernbloom en una entrevista exclusiva conFIFA.com sobre la suerte de flash mod que inundó de sonrisas Twitter e Instagram. El jugador no tardó en agradecer el gesto de sus aficionados publicando una sonrisa muy especial en su página de Instagram.
A sus 29 años, Wernbloom acaba de firmar un nuevo contrato con el CSKA de Moscú y, cuando éste expire, habrá vivido seis años y medio en el país: el sueco nunca antes se había quedado tanto tiempo en un mismo club como en el CSKA. Se ve que la adaptación va viento en popa y ya no tiene quejas. Aun así prefiere aclarar el malentendido sobre sus palabras que motivó la avalancha de sonrisas.